martes, 24 de febrero de 2015

La Política Monetaria y la Inflación!!




    Hoy, como parte de los ejercicios de las TIC,s en la clase de 1º de Bachillerato de la asignatura de Economía, vamos a hablar del tema 8 de esta asignatura que lleva por título, La Política Monetaria y la Inflación. Este ejercicio esta dentro de las evaluaciones para el alumnado de este curso en el I.E.S. Saladillo de Algeciras.

    Antes de hablar de la política monetaria, debemos hacer una serie de consideraciones. En primer lugar debemos indicar que si en una economía hay más dinero en circulación, es lógico pensar que se producirán más transacciones, sin embargo, si el dinero no circula se producirán menos. Parece lógico pensar también que a mayor número de transacciones habrá más crecimiento económico, por lo que las autoridades deberían favorecer este extremo. El problema viene porque en una economía de mercado, un exceso en el número de transacciones suele provocar elevados niveles de inflación lo que con posterioridad dañará la economía. Es aquí donde entra la política monetaria con la misión de conjugar ambos el crecimiento de la inflación sin que esto desemboque en una escalada de los precios.

    Por lo tanto, la política monetaria, es el conjunto de medidas tomadas por el Banco Central Europeo (BCE) para alcanzar los objetivos perseguidos por la autoridad monetaria mediante la ampliación o reducción de la cantidad de dinero en circulación y la alteración de los tipos de interés.

    En España y en los países que han adoptado el euro como moneda única, la autoridad monetaria y el banco central en cuestión son la Unión Europea y el Banco Central Europeo. El organismo que cumple las funciones relacionadas con la política monetaria desde el 1 de enero de 1999 en la zona euro es el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC).

    Las funciones del SEBC en lo que respecta a su actuación en la zona euro son las siguientes:
 
Decidir y ejecutar la política monetaria de la Unión Europea.
Realizar operaciones de cambio de divisas.
Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago.
Supervisar las entidades de crédito.
Garantizar la estabilidad del sistema financiero.

Los Principales instrumentos monetarios


     Los principales instrumentos monetarios de los que se vale el SEBC para llevar adelante la política económica son:

   a) El mecanismo de reservas mínimas incrementa o reduce la liquidez del sistema bancario al obligar a las entidades de crédito de la zona euro a mantener un determinado coeficiente de caja, ya sea en el banco central correspondiente o en efectivo.

   b) Las operaciones de mercado abierto son, sin duda, el principal instrumento monetario de política monetaria europea. Estas operaciones desempeñan un papel fundamental en la política monetaria del Eurosistema a efectos de controlar los tipos de interés, así como de gestionar la cantidad de dinero en circulación. En las operaciones de mercado abierto, el BCE subasta periódicamente activos financieros a un tipo de interés, que puede ser fijo o variable, y en una cantidad determinada. El tipo de interés que fija el BCE en estas subastas sirve como referente para el conjunto de la economía.

   c) Las facilidades permanentes, como su nombre indica, son facilidades de liquidez que reciben los bancos comerciales del banco central de su propio país instrumentalizadas mediante operaciones (a un solo día) de concesión de créditos o de absorción de depósitos, según corresponda. Dichas facilidades influyen sobre los tipos de interés y la cantidad de dinero en circulación. Puesto que no precisan autorización del BCE, éste es el único instrumento en cuya aplicación gozan de autonomía los bancos centrales de los países de la UE.

Efectos sobre la economía



     Las decisiones de la política monetaria única son adoptadas por el Consejo de Gobierno del BCE. Su ejecución es llevada a cabo por los bancos centrales de los países integrados en la zona euro. Básicamente, las decisiones de política monetaria versan sobre dos cuestiones fundamentales: la cantidad de dinero en circulación y el precio del dinero.

Diferenciamos dos tipos de políticas:

Políticas expansivas. 

El aumento de la oferta monetaria se logra prestando mayor cantidad de dinero a los bancos, bajando el tipo de interés o disminuyendo el coeficiente de caja. En consecuencia, el sistema bancario se encuentra con que dispone de abundante dinero barato y lo presta en condiciones similares a las familias. De esta forma, baja el volumen de intereses que hay que pagar y aumenta la renta de la que disponen las familias para consumir y las empresas para invertir. Al aumentar la demanda agregada, suben también la producción y el empleo. Los precios no deberían subir siempre que las empresas sean capaces de producir todo lo que se demanda, con lo cual no tiene por qué haber inflación.

Políticas restrictivas. 

La disminución de la oferta monetaria se consigue prestando menor cantidad de dinero a los bancos, subiendo los tipos de interés o aumentando el coeficiente de caja. Si se incrementa el volumen de intereses que hay que pagar o resulta más difícil acceder a nuevos préstamos debido a la subida del precio del dinero, entonces las familias consumirán menos y será menor el número de inversiones empresariales que compensen un pago alto de intereses. Por tanto, descenderá la demanda agregada y con ella la producción y el empleo. Ante la falta de demanda, los precios se estancarán e incluso pueden bajar.

    En definitiva, las políticas monetarias son las medidas de las que se vale el BCE para conseguir que en la economía exista más o menos dinero en circulación disponible para familias y empresas, de lo cual depende en gran medida que los tipos de interés para acceder al crédito sean más altos o más bajos.

La Inflación


    Del latín inflatio, el término inflación hace referencia a la acción y efecto de inflar. La utilización más habitual del concepto tiene un sentido económico: la inflación es, en este caso, la elevación sostenida de los precios que tiene efectos negativos para la economía de un país.

    Otra forma de definirlo es como la disminución del valor del dinero respecto a la cantidad de bienes o servicios que se pueden comprar con dicho dinero. Es decir, si tenemos un servicio, como puede ser ir en autobús de Algeciras a Madrid, y el precio de este servicio aumenta con el tiempo, tenemos inflación. También podría verse como que el valor del dinero ha menguado, debido a que para un mismo servicio, hay que pagar más dinero.

    Desde luego la inflación es un aspecto muy importante de la economía, ya que algunos de los desastres económicos más importantes que ha habido en el mundo se debieron a una descontrolada inflación (también llamada hiperinflación). Por ejemplo, en Alemania en los años 20 hubo temporadas de hiperinflación, y los precios subían tan rápido que lo primero que hacía la gente al cobrar el sueldo era comprar comida para el resto del mes, puesto que si se guardaban el dinero, en unos días no servía para nada. Esto genera muchos problemas no sólo para la gente, sino también para las empresas, que no tienen un marco estable para prosperar y acaban desapareciendo, con el incremento del desempleo.

Lo ideal es que los precios aumenten un poco (muchos bancos centrales fijan el objetivo de la inflación en 2%), pero una disminución de precios, llamada deflación, tampoco es buena para la economía, ya que se entra en una espiral peligrosa: como los bienes y servicios bajan de precio, lo lógico es retrasar las compras y las inversiones (mañana será más barato), las empresas no ganan dinero y desaparecen, generando desempleo.

     Para poder controlar la inflación hay que medirla, y la forma más común de hacerlo es creando una cesta de bienes y servicios ponderada según lo que se quiera medir. Por ejemplo, en España el índice que se suele usar es el Índice de Precios al Consumidor, IPC, que indica porcentualmente la variación del precio promedio de una cesta de bienes y servicios de un consumidor típico.
La inflación puede estar provocada por múltiples factores, pero los más destacables son la inflación de demanda y la inflación de costes. La inflación de demanda sucede cuando la demanda de un bien sube más rápido que la oferta, y el sector productivo no se puede adaptar con rapidez. La inflación de costes sucede cuando los costes de la producción suben, por ejemplo por el encarecimiento de las materias primas, y las empresas mantienen sus márgenes mediante una subida del precio de sus productos. A veces se habla también de una inflación estructural, que se produce cuando se entra en una espiral de subir precios, subir salarios, subir precios de la que es muy difícil salir. Es por ello que cuando hay inflación en un país, sobretodo provocada por el aumento de las materias primas, se oyen recomendaciones de tener moderación salarial. Si los sueldos suben, los costes de las empresas también, y se repercutirá dichos incrementos en los precios finales, con lo que se volverán a subir los sueldos… Puede que incluso la subida de las materias primas haya pasado y el país se quede encerrado en una espiral de inflación.

Consecuencias positivas de la inflación


    Si bien este término suele evocar épocas de crisis económica y desesperación por parte de los ciudadanos ante el aumento aparentemente imparable de los precios, la inflación también acarrea una serie de fenómenos positivos.

    Según el keynesianismo, los salarios nominales tardan menos en incrementarse que en ajustarse hacia el descenso; cuando éstos son sobrevaluados, dicha particularidad puede llevar a un desequilibrio que dure mucho tiempo, lo cual resulta en un gran porcentaje de desempleo. Teniendo en cuenta que la inflación no superaría los salarios reales si los nominales no cambiaran, los keynesianos aseguran que, en cierta medida, la inflación puede ayudar a los mercados de trabajo a equilibrarse más velozmente.

Uno de los medios más comunes para controlar la oferta de dinero es la posibilidad de establecer una tasa fija de descuento, la que los bancos deben usar para solicitar un préstamo al banco central; por otro lado, también se pueden realizar operaciones de mercado abierto, o sea que el banco central intervenga en el mercado de bonos para impactar en las tasas de interés nominal. Cuando una economía está atravesando una crisis y ve una baja en su interés nominal, llega un punto en el cual el banco no puede reducir más las tasas, dado que se convertirían en números negativos, y este fenómeno se denomina trampa de liquidez. Nuevamente, un cierto grado de inflación suele asegurar que dichos valores no se acerquen al cero, ofreciendo a las entidades bancarias la posibilidad de reducirlos cuando así lo necesiten.

Como demuestra la historia de ciertos países, un alto grado de inflación puede desembocar en una veloz expansión económica. Una de las razones para esto es que las inversiones de tipo financiero ven su rentabilidad neta (que se obtiene restando al interés nominal la inflación) decrecer considerablemente, lo cual vuelve más tentadoras las inversiones no financieras. Más aún, es importante notar que las medidas de tipo antiinflacionista han demostrado en más de un caso afectar negativamente la economía, como se puede apreciar en el decaimiento que sufrió Brasil en el año 96 y Sudáfrica en el 94.

     Confiamos que haya servido para aclarar algunos conceptos y mejorar el conocimiento del tema tratado.

Fuentes:
Economía 1º Bachillerato.Algaida.
Blog Salmón

viernes, 14 de noviembre de 2014

La Empresa, sus elementos, sus objetivos y su funcionamiento.






La Empresa y todo lo que le rodea, es uno de los temas principales dentro de la asignatura de 2º de Bachillerato y que lo lleva en su propio título; “Economía de la Empresa”. Pues bien, hoy vamos a hablar de la Empresa, sus elementos, objetivos y funcionamiento.  Y nos servirá para el ejercicio programado de las TIC,s en el Aula, del alumnado de 2º de Bachillerato del I.E.S. Saladillo.  

Comenzaremos definiendo lo que es la Empresa; en general, se puede definir como una unidad formada por un grupo de personas, bienes materiales y financieros, con el objetivo de producir algo o prestar un servicio que cubra una necesidad y, por el que se obtengan beneficios. 

En nuestra sociedad, es muy común la constitución continua de empresas. Y éstas, dependiendo de diferentes parámetros se clasifican.


Clasificación según su actividad económica

Según la actividad a la que se dediquen podemos hablar de empresas del:
Sector primario (agricultura)
Sector secundario (construcción)
Sector terciario (servicios)

Clasificación según su creación

En cuanto a la constitución de una empresa podemos hablar de distintos tipos:
Empresas individuales
Cooperativas
Etc


Clasificación según su tamaño

Grandes empresas



Aquellas empresas cuyo volumen de negocio haya superado durante el año contable justo anterior 6.010.121 euros. Además, están obligadas a presentar mensualmente sus declaraciones-liquidaciones referentes a retenciones, impuesto sobre el valor añadido (IVA), impuestos especiales y primas de seguros.


PYMES: 



A efectos de la Agencia tributaria, se consideran PYMEs todas aquellas organizaciones que no son grandes empresas con obligación de declarar mensualmente sus retenciones sobre rendimientos del trabajo y actividades económicas.


La empresa es la institución o agente económico que toma las decisiones sobre la utilización de factores de la producción para obtener los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. La actividad productiva consiste en la transformación de bienes intermedios (materias primas y productos semielaborados) en bienes finales, mediante el empleo de factores productivos (básicamente trabajo y capital).


Para poder desarrollar su actividad la empresa necesita disponer de una tecnología que especifique que tipo de factores productivos precisa y como se combinan. Asimismo, debe adoptar una organización y forma jurídica que le permita realizar contratos, captar recursos financieros, si no dispone de ellos, y ejerce sus derechos sobre los bienes que produce.



La empresa es el instrumento universalmente empleado para producir y poner en manos del público la mayor parte de los bienes y servicios existentes en la economía. Para tratar de alcanzar sus objetivos, la empresa obtiene del entono los factores que emplea en la producción, tales como materias primas, maquinaria y equipo, mano de obra, capital, etc… 


Dado un objetivo u objetivos prioritarios hay que definir la forma de alcanzarlos y adecuar los medios disponibles al resultado deseado. Toda empresa engloba una amplia gama de personas e intereses ligados entre sí mediante relaciones contractuales que reflejan una promesa de colaboración. Desde esta perspectiva, la figura del empresario aparece como una pieza básica, pues es el elemento conciliador de los distintos intereses.


 Evolución Histórica de la Empresa



En el sistema económico imperante, la empresa es, junto con los consumidores y el Estado, uno de los tres agentes de la actividad económica. La empresa, como impulsor fundamental de la economía, ha cumplido diversos roles a lo largo de la historia que merece la pena que reseñemos dentro de la sección de Historia de la Economía de El Blog Salmón.
Aunque es ahora cuando la empresa ha adquirido su significado más completo, lo cierto es que esta figura empresarial ha existido desde hace mucho tiempo. A continuación veremos su evolución histórica, correspondiente con los sistemas económicos vigentes en cada momento:

Mercantilismo




Los siglos XVII y XVIII serán recordados como aquellos en los que se instauró el capitalismo mercantil, el cual tenía su principal razón de ser en el comercio como actividad económica básica. En este contexto surgió la empresa comercial, que era una unidad organizada que se dedicaba principalmente a desarrollar el comercio internacional.

Además, fue en esta época cuando se desarrollo fuertemente la actividad bancaria, la cual basaba su actividad principal en financiar las campañas bélicas de las potencias de la época. Las Compañías de las Indias son las primeras sociedades comerciales de las que se tiene noticia. El objetivo de las mismas no era otro que comercializar con territorios muy alejados de Europa y que por primera vez abrían sus puertas al mundo comercial.

Capitalismo industrial



En el siglo XIX los sistemas económicos se dejaron llevar por los efectos de la Revolución Industrial gestada durante el siglo anterior. Esta impulsó un tipo de actividad económica no tan simple como la anterior, sino muchísimo más compleja. En este contexto nacieron las llamadas empresas industriales, que como su propio nombre indica se dedicaban básicamente a actividades transformadoras, de forma que la mayoría de empresas de la época eran fábricas, cuya razón de ser básica era la de comportarse como unidades económicas de producción.

Las fábricas supusieron una transformación total de los procesos productivos de la época. El trabajo se volvió más mecánico que manual y eso trajo consigo la necesidad de cada vez más operarios en las empresas. Los pequeños talleres artesanos fueron desapareciendo poco a poco y su actividad se trasladó a las propias fábricas. El crecimiento económico de las empresas de esta época se aceleró y se gestaron las primeras grandes sociedades, así como mercados monopolistas y oligopolistas en los que una o pocas empresas se repartían la cuota total del mismo.

Capitalismo financiero



A partir de principios del siglo XX la producción deja de ser la única preocupación de las sociedades. El crecimiento de las empresas había sido tal que por primera vez en la historia se plasma la necesidad de diferenciar entre las figuras del empresario y de los dueños del capital.

En este contexto, la empresa deja de ser exclusivamente una unidad de producción para convertirse en una unidad financiera y de decisión. El capital financiero surge de la necesidad de encontrar nuevas fuentes de financiación, ya que las empresas necesitaban un mayor volumen de capital para incorporar las innovaciones tecnológicas y para lograr la concentración del mercado en manos de grandes cárteles, trusts y holdings empresariales.

Las necesidades de capital trajeron consigo el desarrollo del crédito bancario. Además, para conseguir los grandes capitales que las empresas necesitaban para poder ser viables, las personas se agrupaban, naciendo de este modo las Sociedades Anónimas, cuyo capital se dividía en acciones que se compraban y vendían en las bolsas de valores.


La empresa en la actualidad



En la actualidad, el papel de las empresas se ha vuelto mucho más complejo debido a fenómenos como la globalización o al avance incesante de las nuevas tecnologías de la información y del conocimiento. En la empresa de hoy en día, y principalmente en las de gran tamaño, las figuras del empresario y del dueño del capital están claramente definidas.
La empresa actual integra un conjunto de factores de producción (recursos naturales, personas y capital), que han de ser organizados por el empresario y dirigidos para la obtención de unos objetivos empresariales, como asegurarse la obtención de un beneficio, pero sin olvidar su responsabilidad social con el entorno que la rodea y condiciona su actividad.

La empresa no es, por tanto, un ente aislado, sino que forma parte de un entorno mucho más complejo que está formado por elementos interrelacionados entre sí y con la propia empresa, sobre los cuales esta tiene escasa o nula influencia pero que condicionan su actividad. Nos referimos a los factores demográficos, tecnológicos, legales, competidores, intermediarios o entidades financieras, por citar algunos ejemplos.


 Teorías sobre la Empresa.


 Teoría o enfoque neoclásico


Esta teoría es la que está vigente hasta el comienzo del siglo XX, y considera a la empresa como un intermediario entre los mercados de oferentes y de demandantes, de tal forma que su actuación se limita al equilibrio general que se alcanza por el acuerdo entre precios y cantidades. Para este enfoque neoclásico, la empresa está permanentemente vinculada al mercado, surge y se desarrolla con él. La empresa no tiene libertad de decisión y opera en el mercado en competencia perfecta, por lo que el empresario se limita a buscar la combinación adecuada de igualdad entre costes e ingresos.

Dado que esta teoría no sirve para explicar los avances económicos y empresariales del siglo XX, surgen nuevas teorías o enfoques.

 Teoría o enfoque administrativo.



Este enfoque considera a la empresa como organización: el grupo humano que trabaja en ella está jerarquizado y las relaciones entre los miembros están sujetas al principio de autoridad. La teoría de la organización fue planteada por Simons (1957 y 1960). Según el autor, la racionalidad humana está limitada por una incapacidad de la mente para aplicar todos los aspectos importantes a una decisión única, lo que lleva a un comportamiento administrativo como consecuencia de la influencia del medio exterior sobre la racionalidad humana, para Simons la organización consigue el equilibrio y por tanto mantendrá su supervivencia y conseguirá sus objetivos, si cada participante continua realizando contribuciones en la medida que siga recibiendo compensaciones de la organización, siempre que sean iguales o superiores a aquéllas.

Dentro de este enfoque administrativo o de organización caben diferentes teorías. Por ejemplo, la teoría financiera, que plantea lo siguiente: dado que las empresas necesitan dinero para llevar a cabo su actividad, esta teoría considera la empresa como un conjunto de capitales encaminados a obtener por medio de su inversión su futura recuperación. Esta teoría surge a partir de los años sesenta, cuando se desarrollan técnicas de simulación que permiten generar modelos de inversión que sirven para la planificación y gestión financiera.
De igual manera, tenemos que considerar la teoría social. Esta teoría resalta el carácter de la empresa como organización social que sirve para generar riqueza La empresa no sería, por tanto únicamente una institución con objetivos puramente económicos. Forma parte de la sociedad y como tal está obligada a atender otros aspectos distintos de los financieros, como por ejemplo el de generación y mantenimiento del empleo.

 Teoría o enfoque contractual. 


Este enfoque contractual o de los costes de transacción se sustenta en varias teorías de principios del siglo XX, como la teoría de la empresa de negocios de Veblen de 1904 en la que introduce el concepto de transacción como “transferencia de un bien o servicio entre dos unidades independientes” y es el objeto de la empresa de negocios. Por otro lado, Coase en 1937 propone la teoría de los costes de mercado, que considera la empresa como organización que reduce los costes de transacción en el mercado, una forma de organización alternativa al sistema de precios en cuanto a la coordinación de la actividad económica. Es a partir de los años sesenta cuando se desarrollan las teorías contractuales tomando como base estos conceptos previos. Coase recibió el Premio Nobel en 1991. En conjunto las teorías contractuales consideran la empresa capitalista como organización que surge como alternativa al mercado. Para Bueno, este enfoque contractual asume tres aspectos:

-El reconocimiento de los efectos de la organización sobre los costes del mercado, generando ventaja que facilitan las transacciones en el sistema.

-El reconocimiento del papel del empresario, que no tiene por qué ser una persona física, y puede ser un grupo que coordine la función directiva.

-El reconocimiento del papel de la tecnología como variable de la actividad económica sobre la dirección de la empresa.

 Teoría de la agencia



Dentro del enfoque contractual, esta la Teoría de la Agencia, que aporta un concepto de empresa basado en la relación de agencia o contrato. La relación de agencia es un contrato en el cual una o más personas (a quienes se denomina principal) recurren al servicio de otra u otras (el agente) para que cumpla una tarea en su nombre, lo que implica delegar alguna autoridad.

Enfoque estratégico o teoría de la estrategia empresarial. 



Este enfoque se define como un sistema de conocimientos que permite integrar en un modelo de planificación-acción el conjunto de decisiones que permite resolver los problemas estratégicos de la empresa o asegurar la adaptación permanente de ésta a su entorno competitivo. El concepto del problema estratégico es la situación resultante del análisis y desarrollo de los retos e impactos, de las amenazas  y oportunidades externas (del entorno) e internas (de la organización) a que se enfrenta la empresa.

 Teoría de sistemas o enfoque sistémico.  



Actualmente la empresa es considerada un sistema abierto que relaciona unas entradas o inputs con unas salidas u outputs. Entre ambos está el proceso de transformación. Para el profesor Bueno, el sistema se define sobre la base de la existencia de cinco condiciones básicas:

-Un conjunto de elementos.
-Una estructura del sistema (conjunto de relaciones).
-Un plan común (conjunto de objetivos).
-Unas funciones características (funciones de transformación).
-Un conjunto de estados o situaciones observables del sistema.

Una de las últimas aportaciones conceptuales es el enfoque de la empresa como organización de Bueno y Valero, que considera la empresa como sistema socio-técnico abierto, compuesto por cinco aspectos que le sirven para lograr la eficiencia en sus transacciones. Este concepto parte de la base del enfoque administrativo y sistémico, y la empresa tiene una naturaleza mixta entre lo técnico y lo social.

En los años finales del siglo XX el concepto de empresa adquiere un nuevo elemento, propio de la era de la información que estamos viviendo: la sociedad del conocimiento, donde adquieren especial relevancia una serie de elementos intangibles (experiencias, información, valores, ideas, etc.) Esto ha llevado a postular una teoría de la economía del conocimiento, que considera a éste como un factor más de la producción. Con ello se considera que la empresa es un sistema basado en el conocimiento, donde se dan flujos de conocimiento de diferente naturaleza, que serían inputs, para después del proceso de transformación, obtener nuevos conocimientos (outputs) que adquieren valor para la empresa.


 Elementos de la empresa
Se consideran elementos de la empresa todos aquellos factores, tanto internos como externos, que influyen directa o indirectamente en su funcionamiento.

Los principales elementos de la empresa son los siguientes:

El empresario: Es la persona o conjunto de personas encargadas de gestionar y dirigir tomando las decisiones necesarias para la buena marcha de la empresa. No siempre coinciden la figura del empresario y la del propietario, puesto que se debe diferenciar el director, que administra la empresa, de los accionistas y propietarios que han arriesgado su dinero percibiendo por ello los beneficios.

Los trabajadores: Es el conjunto de personas que rinden su trabajo en la empresa, por lo cual perciben unos salarios.

La tecnología: Está constituida por el conjunto de procesos productivos y técnicas necesarias para poder fabricar (técnicas, procesos, máquinas, ordenadores, etc.).

Los proveedores: Son personas o empresas que proporcionan las materias primas, servicios, maquinaria, etc., necesarias para que las empresas puedan llevar a cabo su actividad.


 Objetivos Empresariales


Un objetivo empresarial es, en el mundo de la empresa, un resultado o fin que se desea lograr, hacia el que se encaminan los esfuerzos y que pretende mejorar o estabilizar la eficacia y eficiencia de este tipo de entidades.


Podemos decir que el básico es generar valor económico, crear riqueza en el sentido más amplio de la palabra, para todos los componentes de la empresa.

La empreasa ofrece bienes y servicios a la sociedad, genera trabajo y rentas para sus miembros.


Además, la empresa querrá incrementar su rentabilidad, es decir, el rendimiento del capital invertido. Uno de sus objetivos será el de su crecimiento. Otro de los objetivos importantes de la empresa es la responsabilidad social y ética hacia los colectivos con los que se relaciona directamente (propietarios, trabajadores, clientes, proveedores, sector público, sindicatos, etc.). 


Para conseguir estos objetivos empresariales a nivel global, la empresa debe marcarse individualmente sus propios objetivos.



Objetivos de la empresa



Los objetivos de una empresa son resultados, situaciones o estados que una empresa pretende alcanzar o a los que pretende llegar, en un periodo de tiempo y a través del uso de los recursos con los que dispone o planea disponer.

Establecer objetivos es esencial para el éxito de una empresa pues éstos establecen un curso a seguir y sirven como fuente de motivación para los miembros de la misma.

Pero además de ello, otras ventajas de establecer objetivos para una empresa son:

.Permiten enfocar esfuerzos hacia una misma dirección.
.Sirven de guía para la formulación de estrategias.
.Sirven de guía para la asignación de recursos.
.Sirven de base para la realización de tareas o actividades.
.Permiten evaluar resultados al comparar los resultados obtenidos con los objetivos propuestos y, de ese modo, medir la eficacia o productividad de la empresa, de cada área, de cada grupo o de cada trabajador.
.Generan coordinación, organización y control.
.Generan participación, compromiso y motivación y, al alcanzarlos, generan satisfacción.
.Revelan prioridades.
.Producen sinergia.
.Disminuyen la incertidumbre.


Características de los objetivos


Para que los objetivos de una empresa permitan obtener los beneficios descritos anteriormente, deben contar con las siguientes características:

Medibles

Deben ser mensurables, es decir, ser cuantitativos y estar ligados a un límite de tiempo. Por ejemplo, a diferencia del objetivo “aumentar las ventas”, un objetivo medible sería “aumentar las ventas en un 20% para el próximo mes”. Sin embargo, es posible utilizar objetivos generales como el de “aumentar las ventas”, pero siempre y cuando éstos estén acompañados de objetivos medibles que en conjunto permitan alcanzar los generales.

Claros

Deben tener una definición clara, entendible y precisa. No deben prestarse a confusiones ni dejar demasiados márgenes de interpretación.

Alcanzables

Deben ser factibles. Deben estar dentro de las posibilidades de la empresa, teniendo en cuenta la capacidad y los recursos (humanos, financieros, tecnológicos, etc.) con los que cuenta, así como la disponibilidad del tiempo necesario para cumplirlos.

Desafiantes

Deben ser retadores (aunque realistas). No deben ser algo que de todas maneras sucederá, sino algo que signifique un desafío o un reto. Objetivos poco ambiciosos no son de mucha utilidad ni proporcionan mayor motivación, aunque objetivos fáciles al principio pueden servir de estímulo para no abandonar el camino apenas éste se haya iniciado.

Realistas

Deben ser realistas y razonables. Deben tener en cuenta las condiciones y circunstancias del entorno en donde se pretenden cumplir, así como la capacidad y los recursos de la empresa. Por ejemplo, a diferencia del objetivo “aumentar de 10 a 1000 empleados en un mes”, un objetivo realista sería “aumentar de 10 a 20 empleados en un mes”.

Coherentes

Deben estar alineados y ser coherentes con otros objetivos y con la visión, la misión, las políticas, la cultura y los valores de la empresa.


Tipos de objetivos




Existen diferentes tipos de objetivos en una empresa, los cuales pueden ser clasificados de acuerdo a su naturaleza, jerarquía y alcance de tiempo.

De acuerdo a su naturaleza, los objetivos se clasifican en:

a. Objetivos generales

También conocidos como objetivos genéricos, son objetivos basados en expresiones generales o genéricas. Algunos ejemplos de objetivos generales o genéricos son:

. Ser la empresa líder del mercado.
. Incrementar las ventas.
. Aumentar los ingresos.
. Generar mayores utilidades.
. Obtener una mayor rentabilidad.
. Lograr una mayor participación en el mercado.
. Ser una marca líder en el mercado.
. Ser una marca reconocida en el mercado.
. Aumentar el número de vendedores.
. Aumentar el número de activos.
. Crecer.
. Sobrevivir.

Dentro de los objetivos generales se encuentra la visión de la empresa, la cual es el principal objetivo general que persigue una empresa.

b. Objetivos específicos

Son objetivos concretos expresados en términos de cantidad y tiempo. Los objetivos específicos son necesarios para alcanzar los objetivos generales.

Algunos ejemplos de objetivos específicos son:

.Incrementar las ventas mensuales en un 20%.
.Vender 10 000 productos antes de finalizar el año.
.Generar utilidades mayores a 20 000 € para el próximo periodo.
.Obtener una rentabilidad anual del 25%.
.Lograr una participación de mercado del 20% para el segundo semestre del año.
.Producir un rendimiento anual del 14% sobre la inversión.
.Aumentar la eficiencia de la producción en un 20% para el próximo año.
.Triplicar la producción antes de acabar el periodo.
.Aumentar el número de trabajadores de 10 a 12 en un mes.
.Reducir el nivel de ausentismo de los trabajadores en un 5% antes de finalizar el año.
.Adquirir 2 nuevas maquinarias para el segundo semestre.
.Abrir 3 nuevos locales comerciales para el primer trimestre del próximo año.

En ocasiones, a los objetivos específicos se les conoce como metas.

De acuerdo a su jerarquía, los objetivos se clasifican en:

a. Objetivos estratégicos

También conocidos como objetivos organizacionales, son objetivos que consideran a la empresa como un todo y que sirven para definir el rumbo de ésta. Son formulados por los dueños o los altos directivos de la empresa. Normalmente son generales y de largo plazo. Cada objetivo estratégico requiere una serie de objetivos tácticos.

b. Objetivos tácticos

También conocidos como objetivos departamentales, son objetivos que se dan a nivel de áreas o departamentos. Son formulados por los directivos o los gerentes de la empresa. Normalmente son de mediano plazo. Se establecen en función de los objetivos estratégicos. Cada objetivo táctico requiere una serie de objetivos operacionales.

c. Objetivos operacionales

Son objetivos que se dan a nivel de operaciones. Comprenden las tareas o actividades de cada área. Son formulados por los gerentes de áreas o los administradores. Normalmente son específicos y de corto plazo. Se establecen en función de los objetivos tácticos.

De acuerdo a su alcance de tiempo, los objetivos se clasifican en:

Objetivos de largo plazo
Se formulan generalmente para un periodo de cinco años y tres como mínimo.

 Objetivos de mediano plazo
Se formulan generalmente para un periodo de uno a tres años.

Objetivos de corto plazo
Se formulan generalmente para un plazo no mayor de un año.


CONFLICTO DE OBJETIVOS




La empresa, como veremos en el siguiente apartado, está formada por unos elementos, entre los que encontramos las personas que forman parte del factor humano y del entorno de la empresa. A la hora de fijar los objetivos se debe mantener un equilibrio con todas las personas que están relacionadas con la empresa, ya que cada una de ellas querrá que se satisfagan sus intereses. De alguna manera estos objetivos saldrán del acuerdo de todas ellas, lo cual puede ser complicado, ya que las prioridades de cada grupo que forma el equipo humano son distintas.

Por ejemplo:

Los propietarios, los socios, los accionistas,… querrán obtener el máximo rendimiento, el máximo beneficio.

El empresario profesional tendrá como objetivo hacer una buena gestión, el crecimiento de la empresa, la mejora de las inversiones, etc.

Los trabajadores querrán mejorar su salario y sus condiciones laborales, su seguridad,…

Los clientes querrán que la empresa cumpla con los compromisos de entrega de productos, condiciones de venta como descuentos, etc.

Los proveedores intentarán cobrar en los plazos pactados y que la empresa cumpla con los compromisos que se ha marcado.





Bancos e instituciones financieras querrán asegurarse de que la empresa les pueda devolver el dinero prestado más los correspondientes intereses.

El Estado y las Administraciones Públicas tendrán interés en cobrar los correspondientes impuestos.

En resumen, a la hora de marcar los objetivos se deberá contar con todos estos grupos, además del tipo de empresa, de su entorno, sin olvidar que para que se cumplan, estos deben ser realistas y extensibles a todos los elementos internos de la empresa, que son los que los han de llevar a cabo.


EL FUNCIONAMIENTO DE LA EMPRESA.



Recordando el concepto de empresa, observamos que su creación no es casualidad ni algo que se crea sin un estudio previo que justifique su participación en el entorno social en el que está situada, sino que satisface unas necesidades que pueden ser tanto la producción de bienes como la prestación de servicios.

Para poder desarrollar su papel en la sociedad y más concretamente en el ámbito económico su labor debe ser eficaz, lo que se consigue con un funcionamiento adecuado a la actividad propia de la organización, esto sólo es posible cuando los elementos que componen la entidad se hallan adecuadamente organizados y utilizados, en las proporciones necesarias y aplicándoles la tecnología precisa al objetivo que persigue la empresa en el desarrollo de su actividad.

Es por ello que el correcto funcionamiento de la empresa depende de la aplicación racionalizada y previamente planificada, de acuerdo a las necesidades de producción, que realizan las personas responsables de este aspecto de la entidad.

La empresa debe ser considerada como un sistema global compuesto a su vez por varios subsistemas que configuran su estructura y que debidamente organizados y coordinados, obtienen a través de su funcionamiento tanto individual como conjunto, que se desarrolle la actividad para la que fue creada sea la producción de bienes y/o la prestación de servicios.


ÁREAS BÁSICAS DE ACTIVIDAD


Entendemos por área básica cada una de las diferentes funciones que realiza la empresa en el desarrollo de su actividad y que son necesarias para conseguir los objetivos últimos de la misma.

Cada una de estas áreas tiene un cometido específico en la organización, pero dado que sus objetivos son comunes, deben estar perfectamente organizadas y coordinadas por la dirección de la empresa para que a través de su funcionamiento y de la adecuada utilización de los medios disponibles tanto materiales como financieros, así como de los recursos humanos que cada día adquieren mayor importancia para aumentar la competitividad y el concepto de calidad en los resultados empresariales.

El establecimiento, organización, coordinación, delimitación, etc. de estas áreas es función de la dirección de la empresa en el desarrollo de sus competencias de gestión de la empresa.
Las áreas básicas de actividad no son las mismas para una empresa industrial que para una de servicios ya que en esta última por ejemplo no existe el área de producción, ni de aprovisionamiento. etc.

Si observamos una empresa industrial podemos ver que para conseguir obtener una producción final se han debido realizar antes varias funciones como pueden ser comprar materiales, elaborarlos en un proceso productivo, dirigir la mano de obra aplicada en dicho proceso productivo, contratar a los trabajadores, almacenar los productos terminados, vender los productos, confeccionar una serie de documentos administrativos, llevar la contabilidad de la empresa, buscar recursos financieros para realizar nuevas inversiones de inmovilizado, tecnológicas, etc. Como vemos en una empresa hay una gran diversidad de funciones diferentes que realizar y que todas ellas a la vez convergen hacia el objetivo de conseguir la supervivencia de la empresa y si ello es posible la obtención de beneficios lo que garantizará el objetivo anterior.

Estas diferentes funciones se agrupan de manera que las que son afines conformen un área específica de la empresa, como son:

 Área de aprovisionamiento y producción.



Cuya función principal es ser la encargada de suministrar materias primas en la forma más ventajosa posible para la empresa, tanto en las condiciones físicas como económicas. Así como de controlar todo el proceso de transformación de estas materias en productos finales, a vece también de almacenar estos productos hasta su venta.

 Área financiera.

Las personas responsables de esta área se ocupan de la obtención y gestión de los recursos financieros que necesita la empresa en el desarrollo de su actividad, así como del estudio, selección y realización de inversiones.

 Área administrativa.

Se ocupa principalmente de la gestión de todos los documentos administrativos, contables, legales, etc., que permiten el correcto funcionamiento de la entidad en el desarrollo de los trámites necesarios para su actividad.

 Área comercial.

La actividad comercial consiste tanto en el estudio de las necesidades del mercado como en seleccionar las formas más convenientes de introducir, vender el producto o servicio, realizar las políticas de marketing adecuadas, etc.

Área de personal o de recursos humanos.


Su función abarca todos los aspectos relacionados con las personas que trabajan en la empresa, gestionando de la forma más conveniente los recursos humanos disponibles en la entidad, evitando los posibles conflictos laborales, favoreciendo la motivación, etc.

Aunque cada una de las áreas funcionales debe realizar sus actividades propias, estas deben estar integradas en el sistema que forma la empresa para que se produzca, mediante un concatenamiento (unión entre ideas o actos) de actividades de las distintas áreas, el funcionamiento de la empresa de forma que ésta pueda alcanzar los objetivos establecidos por la dirección, quién en el desarrollo de sus funciones habrá establecido la estructura organizativa, financiera, etc., y los sistemas de información internos y externos adecuados para que este agente económico actúe en el entorno cumpliendo su misión de creador de riqueza y movilizador de los recursos existentes mediante la corriente de flujos físicos y monetarios que se produce con la actividad económica.


OTROS ASPECTOS RELEVANTES



Como ya hemos dicho anteriormente el buen funcionamiento de la empresa se basa en el de sus áreas de actividad; pero para que esto suceda es necesario que haya otros factores que sean los adecuados para favorecer la actividad de la empresa.

Un factor esencial es la dirección responsable última de la supervivencia de la entidad y establecedora de las políticas directrices, su misión es la organización y coordinación de las distintas áreas para conseguir el objetivo común.

Otro factor a tener en cuenta son los avances tecnológicos actuales que obligan a los responsables a estar perfectamente informados si desean ser competitivos, así como una adaptación al mercado cambiante de su entorno, en constante evolución política, económica, jurídica, etc.


 Y como siempre; " Esperemos que este post, haya servido para sacar conclusiones  y mejorar los conceptos del referido tema y ahora... a trabajar en equipo".